Nos vemos en Curtas Festival do Imaxinario: 24 y 25 de octubre, y 31 de octubre y 1 de noviembre
ESEN

Villaoscura

Un lugar que casi nadie visita, y sin embargo lo conocemos bien.

— Antes de entrar —

Antes de cruzar conviene saber dónde te metes: qué es la aldea, qué es el velo y quién da fe de lo que vive al otro lado.

— El lugar —

¿Qué es Villaoscura?

Villaoscura no es un lugar inventado desde cero. Es un sitio real, visto a través de una capa que casi nadie llega a cruzar: mismo terreno, mismo río, mismo bosque, misma piedra — pero con lo oculto vuelto visible. La aldea real y Villaoscura son el mismo sitio en dos capas.

— El umbral —

El velo

El velo es, ante todo, niebla: la que sube del cañón al alba y al anochecer. Cuando espesa, se afloja y el otro lado queda a un paso. Pero la niebla floja no basta por sí sola — solo se cruza portando el objeto adecuado o cumpliendo el acto correcto: una máscara puesta, una ofrenda, una noche concreta del año.

Sin niebla, el objeto no sirve de nada. Sin objeto, la niebla es solo clima.

— Quiénes damos fe —

Desquiciados

No inventamos las criaturas que encontrarás aquí. Estuvieron en Villaoscura, cruzaron el velo o fueron vistas a través de él, y al desvanecerse dejaron algo de sí: un rastro, un objeto, una imagen. Nosotros recogemos esos rastros y les damos forma — máscara o figura — como acto de dar fe. Cada pieza certifica que algo fue visto. No lo ilustra sin más.

El vínculo viene de antes que la marca: un oficio heredado, transmitido de manos más que de palabras. 2011, el año que reivindicamos como nuestras raíces, no es el origen de ese vínculo — es el momento en que tuvimos nuestro propio roce con el velo. Qué fue exactamente, todavía lo estamos contando, en fragmentos.

— El padrón —

El Censo de Villaoscura

Es el registro de quienes quieren ver las piezas antes que nadie. Censarse equivale a hacerse vecino de la aldea: acceso a lo que custodiamos, avisos de cuándo el velo está más fino, entrada anticipada a piezas nuevas. Cuantos más vecinos hay censados, más fino se mantiene el velo — y más se deja ver al otro lado.

— Las piezas —

Lo que encontrarás

No todo lo que cruza el velo es de aquí. Algunas piezas son testimonios nativos: criaturas que pasaron por Villaoscura y dejaron su rastro. Otras son miedos que llegaron de fuera y quedaron atrapados en el umbral, cargando su propia forma reconocible de siempre: el vampiro, el muerto que vuelve, la criatura cosida a pedazos.

Nativas o forasteras, todas toman cuerpo en el taller como figuras y máscaras hechas a mano.

— Encargos personalizados —

¿Tu criatura aún no ha cruzado el velo?

Dinos cómo es y la traemos a este lado, como máscara o como figura.

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